31/3/12

EN DEFENSA DEL ODIO


EN DEFENSA DEL ODIO
Las emociones no son morales
Por: Luis Oswaldo Bernal Correa
Ensayista y filósofo





EL RITO DE LA SONRISA

Camino por esta vida y escucho por diversos medios y en boca de muchas personas un afán enfermizo por sonreír a ultranza, como si fuera la sonrisa parte de un rito, una obligación moral, una estrategia de supervivencia, una táctica de conquista, como si fuera una promesa de un mundo mejor, como si no pudiera ser de otra manera.

Veo a gente empeñada en hacernos creer que hemos vivido en un profundo error toda nuestra vida, que si creemos que vamos a estar bien eso se traduce inevitablemente en “estar bien”, en “estar feliz”, todo amparado bajo la lógica del “amor”. Sí, amor (quizás la palabra más vilipendiada de nuestra cultura, la más prostituida, y  por ende, la de menor valor).


¿Amor? Sí, todo hoy gira entorno a la ilusión de creernos “buenos y felices”, y negar y ocultar todos los demás aspectos de nuestra existencia y de nuestra naturaleza que no encajan en el patrón de las sonrisas, del amor, de la buena energía, de la paz, del positivismo, de estar con Dios.

Pues bien, heme aquí denunciando la farsa que es continuar creyendo en la mono facetica naturaleza humana. No tenemos una sola cara, no somos buenos por naturaleza ni cosas parecidas: somos animales complejos, y como tales no somos reductibles a un tipo de moral, ni a un conjunto de reglas conductuales que nos llevarán al cielo o que nos garantizarán el éxito.

LA REPRESIÓN DEL AMOR

La lógica del amor, esa que niega nuestra naturaleza compleja y amoral, que oculta convenientemente nuestros lados oscuros, nuestras pasiones y deseos es la que quiero denunciar como una enfermedad psicosocial. No es nuevo este planteamiento, Jüng ya planteaba que existen en nuestro ego elementos, partes esenciales que nos constituyen y que dejamos ocultas y configuran nuestra sombra que se compone "de deseos reprimidos e impulsos incivilizados que hemos excluido de nuestra auto imagen, es decir de cómo nos vemos a nosotros mismos"[1], afortunadamente ya lo había denunciado, pero como nadie lee se queda en el olvido y crece la ilusión de que hemos avanzado, por lo que -al parecer- darle paso a la animalidad es volver atrás en nuestro camino hacia la perfección o el desarrollo.

¿Cómo vive alguien que se niega a aceptar que como humanos el ODIO nos es connatural? Vive con culpa, vive reprochándose por sus pensamientos y deseos, por sus omisiones y por sus actos. Alguien que niega el odio es alguien que presa de sus “buenas y loables acciones” será no solo represor de su naturaleza, sino que se convierte en represor de la naturaleza de los demás porque NUNCA tolerará a quien alejándose de sus patrones morales logra abiertamente ir contra situaciones, personas y al final el mundo entero.

LA VIRTUD DEL ODIO

El ODIO, en sí mismo es una emoción natural que emerge de nuestra condición existencial, todo ser humano que se relaciona con otros verá emerger en su vida el ODIO, como impulso, como reacción, como postura y como emoción. El odio, contrario a lo que las opiniones de moda plantean, NO ES MALO. El odio ha sido homologado moralmente bajo la perspectiva judeo cristiana como el origen de todo lo negativo y reprochable que sucede en el mundo y la vida; y hoy quiero decir exactamente todo lo contrario: EL ODIO NO ES UNA CATEGORÍA MORAL como nos han hecho creer, ni lo es tampoco el AMOR. Por muchos discursos que intenten recubrir de adornos nuestra naturaleza, clasificándolas en conductas aceptadas y reprochables, afirmo que el ODIO es una virtud, tanto como el amor o la solidaridad.

¿Por qué? Porque así como la historia nos ha enseñado con creces que muchos actos infames se han cometido en nombre del amor, he de señalar que no acepto la tesis según la cual no es permitido odiar, o que debemos agachar la cabeza cuando odiamos algo, solo por el hecho de odiarlo. El odio o el amor son emociones propias de nuestra condición humana, y las acciones que tomemos sobre nosotros, las cosas, el mundo y “los otros”, pueden o no tener relación con nuestras emociones, pero hay que dejar atrás la ilusión de creer que ODIAR te hace malo, y AMAR te hace bueno. No hay deber aplicable a nuestras emociones, por más inteligencia emocional que intentemos desarrollar, las mejores acciones no siempre son alentadas por el amor o los buenos sentimientos, así como las peores obras humanas no fueron alentadas por el simple Odio: los hijos de Dios siempre son prueba de ello.

LO QUE ODIO


Odio la injusticia, la rechazo con la fuerza de mi vida, y ese es un privilegio que mi naturaleza me permite. Odio la corrupción, odio a los pedófilos, odio la insolidaridad, odio que me roben, odio sin temer por ello.
El odio y el amor, así como las lágrimas y las sonrisas deben separarse, dejarse libres y comprender nuestra naturaleza fragmentaria como un “collage” que vamos conociendo e interpretando día a día. No hay visiones absolutas sobre nuestra naturaleza, así como no hay relaciones metafísicas entre lo 

BUENO = BELLO = VERDAD=AMOR=DIOS/

ODIO=MALDAD=FEALDAD=MENTIRA=DEMONIO.

EN SÍNTESIS:

  1. El odio y el amor, sólo bajo perspectivas como las judeocristianas se homologan moralmente con el bien o el mal. Y esto es un error, un enfermizo error.
  2. El odio es una reacción propia de nuestra naturaleza.
  3. Mientras más nos empeñemos en ocultar que el odio hace parte de nuestra naturaleza, más prolongaremos una visión mutilada de nosotros mismos.
  4. Sólo cuando empecemos a comprender el odio como parte de nuestras emociones, empezaremos a superar una de las más antiguas barreras que la religión, la teología y parte de la filosofía ha puesto sobre nuestra visión del ser humano.
  5. Sólo una visión antropológica moralmente decadente puede seguir sosteniendo que nuestra naturaleza es indigna, y proponerle a la humanidad rutas para dejar de ser lo que somos para que a través del camino de la culpa, el reproche y el miedo nos convirtamos en santos.
  6. Odiar nos recuerda que somos humanos, tanto como amar. No es mejor persona la que ama que la que odia. Alguien nos dijo que “no debíamos”, y  nunca nos explicaron por qué. Sólo empezamos a negarnos dicha posibilidad, a reprocharnos y empezamos a decir que el odio nos llevaba a la infelicidad, al rencor y a la muerte.
ADENDA CRÍTICA:

¿Cuánto tiempo pasará para que entendamos que el odio no es la causa de nuestros más grandes problemas? 

No basta decir "si no es el odio, entonces qué es..." El camino al exterminio de los demás, de la intolerancia, de la violencia, del rechazo... se ha agrupado en la palabra "odio", pero déjenme decir que difícilmente una explicación tan SIMPLE comprende lo complejo de estas acciones bárbaras que han revelado la más profunda y oscura faceta de nuestra naturaleza.

NO MÁS ILUSIONES

REFERENCIAS




[1]Humanismo y conectividad: "Las Sombras de Jung en las organizaciones" En: http://humanismoyconectividad.wordpress.com/2007/09/03/la-sombra-de-jung-en-las-organizaciones/

ELOGIO DEL ODIO: http://www.desastres.org/pdf/elogio.pdf

FOTOMONTAJES CONTRA EL ODIO.
http://www.eluniversal.com.mx/primera/38172.html

http://www.movimientocontralaintolerancia.com/html/publicaciones.asp

El respeto: camino hacia la convivencia: 

REFERNCIA IMAGEN 1:
REFERNCIA IMAGEN 2:

REFERENCIA IMAGEN 3:

REFERENCIA IMAGEN 4:

5 comentarios: