23/8/12

CINCO COSAS QUE DEBERÍA SABER SOBRE LOS ATEOS


CINCO COSAS QUE DEBERÍA SABER SOBRE LOS ATEOS
A todos los ateos nacidos libres en un mundo dominado por el miedo
(CÓMO SER ATEO PARTE 2)

Por Luis Oswaldo Bernal Correa
felizmente ateo

Gracias a Montt por expresar con sus dibujos la profundidad de esta realidad.

1.       1. LOS ATEOS NO QUEREMOS CONQUISTAR EL MUNDO. Para tranquilidad de los fervientes seguidores de Dios y sus verdades, los ateos no tenemos por consigna de nuestra existencia conquistar el mundo, y hacer de los muchos ateos una horda de fanáticos que espera el apocalipsis. Los ateos no somos una organización mundial que pretenda combatir a las religiones, hacerles competencia o dominar el mundo. Somos individuos, personas autónomas que coincidimos por diferentes razones en el rechazo a la que sin duda ha sido la idea más lamentable de la historia humana: Dios(es).

Solo queremos que la libertad de pensamiento sea una condición, no solo un derecho, y que esa libertad incluya la posibilidad de disentir de las “bondades”[1] ofrecidas por las religiones y revelar sus profundas inconsistencias y peligros, de modo que, “señores creyentes” de una vez por toda absténganse de andar bautizando y adoctrinando las mentes infantiles con cuentos fantasiosos de existencias pecadoras y de cielos e infiernos de ultratumba al que estamos condenados. Dejen de hacer de los miedos imaginarios un plan de vida, dejen de una vez de decirle a los sugestionables niños que hay alguien que lo ve y lo sabe todo que está presto para premiarlos o castigarlos. Dejen ya de infundir miedo a los niños y niñas porque con eso solo crearán adultos hipócritas y enfermos, en el peor de los casos su hijos podrán ser suicidas religiosos, sacerdotes, pastores, monjas o donadores de dádivas o diezmos.  Sea responsable, dígale a los niños que Dios no existe; y que solo fue la explicación más básica, mentirosa e indigna que la humanidad encontró en sus albores para explicar el mundo. Diga que solo los ignorantes persisten en ella.


2.       2. LOS ATEOS SOMOS ESENCIALMENTE HUMANOS: Si alguna persona de a pié le pregunta a otro sobre sus creencias metafísicas, le dice: “¿Crees en DIOS?”. Cuando la respuesta es negativa, la segunda pregunta es “¿En qué crees?” como si tuviéramos que adscribirnos a algún grupo religioso, chamánico, esotérica, místico, de auto superación o cosas parecidas, y ante su estrechez de comprensión hemos de traducir nuestra visión del mundo a sus limitados términos diciendo que “SOMOS ATEOS”.  Pero al final, decir esto no es en modo alguno decir aquello que somos.

Los “ateos” no asignamos personalidad a nuestras ideas, no creemos que la bondad o la maldad emanen de dimensiones, estados, o lugares de perfección habitados por las divinidades que nuestra cultura o predilección hayan determinado. Somos como todos, esencialmente humanos, genuinamente humanos, como todos lo fuimos justo antes que nuestra familia o cultura empezara a depositar sistemáticamente “ideas enfermas en nuestra visión del mundo”. Si quiere ver a un ateo en su máxima expresión contemple un recién nacido.


3.       3. LOS ATEOS BUSCAMOS EL SABER Y EL CONOCIMIENTO: Me parece estar oyendo la frase más contradictoria que me han repetido varias personas “Ah!!! Es que ustedes creen que se las saben todas, que tienen todas la respuestas”. Cuando me la han repetido ha sido justo en medio de un diálogo con algún creyente que minado en sus “razones” y respuestas aprendidas es incapaz de aceptar las conclusiones que revelan lo improcedente, irracional y peligroso de creer en Dios.


Contrario a lo que asumen la mayoría de las personas, lo ateos no tenemos miedo a las preguntas que hacemos ni a las respuestas que vienen, somos inquietos a más no poder, buscamos saber las cosas a profundidad y con toda claridad, no aceptamos dogmas, ni cánones que no sean abiertamente cuestionados y plenamente justificados. Y en cualquier caso, si no hallamos respuestas NO TEMEMOS VIVIR CON DUDAS porque el ejercicio de ser críticos con todas las preguntas, respuestas y saberes nunca garantiza hallar verdades definitiva o últimas.

Hay momentos en los que las respuestas solo se reducen a reconocer que aún no lo sabemos, no imponemos nuestras creencias sobre la libertad de otros, ni proyectamos nuestros miedos o imaginaciones más allá de donde podemos para dar explicaciones, no somos ni santos, ni profetas, ni discípulos. Nunca impondremos nuestras experiencias personales sobre las de otros, por eso no alimentamos el ego individual de las “revelaciones, los sueños o las profecías”, y jamás intentaremos encontrar todas las respuestas en un solo maestro o en un solo libro.



4.       4. LOS ATEOS SOMOS CONSTRUCTORES DE NUESTRO MUNDO: Nosotros hemos llegado a ser ateos por diferentes caminos cuya conjunción no se aniquila entre sí, por el contrario, se fortalece porque en cada aspecto de la realidad humana encontramos razones para eliminar de la realidad humana la penosa idea de dios. Se llega a ser ateo por el juicioso estudio de la teología, de la filosofía, de la psicología, de la antropología, de la sociología, de la historia, de la economía, de la biología, de la cosmología entre las más interesantes formas de acceder a las múltiples facetas de la vida. No lo sabemos todo, pero con la certeza de quien arremete una tarea juiciosamente encontramos asideros humanos a nuestra existencia, y no firmezas religiosas. Ante la ausencia de destinos, planes divinos y voces interiores avanzamos con la responsabilidad de nuestros actos en nuestras manos, construimos nuestro mundo.



5.       5. LOS ATEOS AMAMOS EL DIÁLOGO: Si bien es cierto que el estudio juicioso del tema de Dios nos ubica por encima del promedio de los creyentes, también es cierto que nos presentamos dispuestos a debatir nuestras ideas con quien así lo desee.  No tememos  al debate o la crítica, y defendemos la posibilidad que todos tienen de creer en lo que quieran, así como creemos en la obligación de dar razón publica de lo que ello implique. Dialogo abierto y responsable frente a fe ciega y dogmática.


“Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero daría mi vida por el derecho que usted tiene de decirlo”. Voltaire



[1] Nadie ha probado ninguna bondad en la religión o Dios, pero la gente extrañamente cree que el Bien ha sido hipotecado por los creyentes.