5/4/20

RETO 3 DE LA PANDEMIA: DOMINAR TUS MIEDOS (LOS DEMÁS)



Por:  Luis Oswaldo Bernal Correa

Las calles están vacías, pero solo si miramos a ciertas horas y en ciertas calles. Otras están llenas, todos los días y a todas horas. Porque la cuarentena es relativa, así como lo es la gravedad del virus.

Para algunos el COVID es lo más grande y peligroso que les ha pasado y les pasará en sus existencias, para otros, es el menor de los males - y si llega, bienvenido- porque aunque hoy “parece” que no hay temor más grande y generalizado que estar contagiado de COVID 19, lo cierto es que en Colombia convivimos con otros miedos más peligrosos y mortales.

Sin embargo, el COVID es real y mortal. Esto exacerba los miedos y los temores, los primeros (miedos) focalizados y reales y los segundos (temores) imaginarios, pero no por ello menos reales.

-¿Cuál es el problema con esto?

Pues que la gente actúa movida por sus temores. En las redes sociales cuando se reportan nuevos casos de contagio, piden que les digan dónde están los contagiados.



-¿Para qué?

Pues no es para ir a ayudarlos o rezar en la puerta de su casa. El temor es claro, la segregación, la discriminación y la violencia están al alcance de todos. Está latente la alternativa violenta en quienes ya son violentos, y encuentran en esto un motivo, máxime si sienten que su vida está en riesgo. Y es una nueva excusa para quienes no han desarrollado esa lamentable faceta humana, tan reprobable en tiempos de crisis.

Ahora la vida de todos va a cambiar, no volveremos a estar juntos como antes, no habrán más discotecas, ni más conciertos, y diremos adiós a los eventos masivos… y los que haya, serán radicalmente diferentes, so pena de infectarse del COVID o de cualquier otro padecimiento distinto, que en este contexto también empiezan a ser mortales por el estado crítico del sistema de salud.

Este cambio nos lleva a mirar y saludar desde lejos, no habrá más abrazos con extraños, ni saludos de besos en la mejilla (doble si eres de algunos países), no habrá más apretones de manos, ni baños turcos o saunas compartidos… Nos distanciaremos.

Hoy tenemos el reto de dominar nuestros miedos, para que no hagamos estupideces en momentos en los que la vida es frágil, lo queramos o no reconocer.

Ya las relaciones sexuales estarán atravesadas por un factor tan extraño que solo puedo imaginar la escena de la película “El demoledor” (1993), donde una pareja de policías, uno congelado y traído desde el pasado (Sylvester Stallone) y otra policía del año 2032 (Sandra Bullock), habitante de la ciudad de “San Ángeles” intentan tener sexo sin ningún contacto físico, para lo cual utilizan un casco que trasmite las sensaciones sin ningún contacto.


Es una película para ver en cuarentena.

¿Cómo serán las relaciones ahora? ¿Tendremos tele-traiciones? ¿La infidelidad será por webcam? ¿El contacto directo llegará a ser tan extraño, como lo es para nosotros que haya personas que no se bañen las manos?

En cualquier caso, el 3er reto que nos propone la pandemia es aprender a convivir con los externos, con los demás que sin duda necesitamos y a quienes veremos y saludaremos de nuevas formas, pero sin caer en el pánico y el miedo, sin llegar a la violencia (tan a la mano), sin llegar a la indiferencia, sin dejar de ser la mejor versión de nosotros mismos.

Lee el RETO 2 DE LA PANDEMIA: CONVIVIR O SOBREVIVIR (LA FAMILIA)

Lee el RETO 1 DE LA PANDEMIA: VIVIR CON EL MÁS INSOPORTABLE (NOSOTROS)


REFERENCIA


4/4/20

RETO 2 DE LA PANDEMIA: CONVIVIR O SOBREVIVIR (LA FAMILIA)




Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

De un momento a otro nos vimos obligados a vivir una cuarentena de la que solo sabemos que se podrá extender, por más que algunos optimistas piensen que al finalizar el mes de abril saldrán a llevar la vida tal cual la tenían, las cifras y los tiempos nos indican que varios meses pasarán antes de culminar con la primera gran fase de expansión del virus que culminará con la creación de una vacuna efectiva al alcance de todos (o eso esperamos).

Cuarentena: Def. Humanos obligados a estar encerrados para no morir.

Esa es la definición de cuarentena hoy en día. Una palabra que encierra más que a personas, también nos lleva a preguntarnos ¿Con quién estamos ahora pasando la cuarentena? ¿Con quién estamos encerrados? Algunos afortunados han encontrado en este escenario a su familia hermosa y renovada, que en tiempos de crisis consolida los lazos de amor, confianza y comprensión. 

Para ellos este tiempo será exigente en términos de convivencia, de escuchar a los demás, será exigente porque sin duda la individualidad también necesita privacidad para no perder lo que nos hace ser nosotros mismos. Pero cuando las relaciones son sanas, dialogadas y comprensivas podemos tener malos momentos pero no vamos a morir a manos de nuestra familia.

La convivencia exige de nosotros un grado elevado de compromiso y comprensión con los seres con quienes vivimos, elegir las vías del diálogo antes que las agresiones, colaborar para que las cargas sean distribuidas entre todos, procurar el entretenimiento grupal e individual, buscar ocupaciones creativas y disfrutar del ocio. Así como asumir las responsabilidades en el cuidado de todos, tales como ir a mercar o lavarnos las manos, usar tapabocas o no exponerse innecesariamente al contagio.

No obstante, no todos están en familia y no todas las familias saben o pueden convivir. Hablar de “familia” no es hablar de lo mismo. Las familias son las organizaciones sociales más diversas y complejas, y en muchos casos son el origen de muchos problemas personales y grupales que tiene hoy nuestra sociedad.

Piensen por un momento de dónde nacen los abusadores de distinto tipo en Colombia. Las noticias son escabrosas, veamos el titular de hoy mismo:

Colombia.- La Iglesia de Colombia suspende a 19 sacerdotes por presuntos abusos sexuales. Lea la noticia aquí

Si bien aclaran lo de “presuntos” es bien sabido que una institución como la Iglesia católica entre otras, protegen a sus clérigos a pesar de ser abusadores sexuales. Y lo que viene al caso, es que muchos son hijos de familias tradicionales, de las denominadas “buenas familias”, incluso de familias “humildes” (pobres en verdad). ¿Tiene la familia cuota de responsabilidad?

Ya bien documentado está en los últimos tiempos, gracias a trabajos como los del periodista Juan Pablo Barrientos en su libro “Dejad que los niños vengan a mí” (Lea la reseña aquí) la existencia de casos antiguos donde “venerables” ancianos abusadores se creían con la potestad de hacer lo que quisieran con los pobres, con los niños y con todos los que estuvieran a su mando, y hasta en público golpeaban y regañaba, y resultaba bien visto por la sociedad que actuaran así. 

Lo que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué tipo de relaciones familiares formaron la niñez y la vida de estos abusadores? ¿Qué tipo de familia enferma es la que acepta la violencia y el abuso como normal y deseable por parte de un integrante, ni qué decir de un tercero como un cura?

En este escenario, no podemos ser sesgados pese a las evidencia, también existe redes por fuera de organizaciones eclesiásticas que se dedican a las mismas prácticas abusivas y de depredación, pero sin los rezos y la protección silenciosa de los fieles, por lo que hace poco fueron capturados 20 abusadores (Lea la noticia aquí).

Entonces, estar confinados en familia no necesariamente es bueno, deseable o mejor que morir por COVID 19. Esto es algo que no podemos pasar por alto, ni los abusos que se gestan en las familias, ni la violencia de género que según cifras de la alcaldía de Bogotá van en aumento:

“La Secretaría de Seguridad de Bogotá reveló que desde el pasado 11 de marzo, cuando se anunció la medida de simulacro de aislamiento en Bogotá para detener la propagación del coronavirus y hasta el pasado 30 de marzo, la línea 123 recibió 1.619 llamadas de denuncias de violencia contra la mujer”. (RCN, José David Rodríguez)

Es claro que Colombia es un país con profundas violencias en su interior, y que el confinamiento en cuarentena es un problema de vida o muerte para las mujeres en particular, pero para todos las víctimas de abuso en general, que han de conformarse con que el tiempo pase rápido al igual que los abusos que se perpetúan en el silencio cómplice de la indefensión, de la tradición o de la normalidad a la que nos tiene acostumbrados un país que en general es indolente.

(Denuncias a la Línea 155 en Bogotá o a la línea 123)

Ya existen varias denuncias en distintas partes del mundo de personas que están conviviendo con sus abusadores como es la historia de Kai:

Kai tomó su móvil y escribió un mensaje lentamente: "Mamá quiere que me quede contigo". Apretó enviar. La respuesta llegó rápidamente: "Está bien".

La semana pasada, la adolescente regresó a una casa a la que juró no volver jamás.

"El instante en que entré mi cerebro se apagó", dice suavemente. "Todo se apagó, toda sensación".

Había regresado a vivir con su padre, el hombre que ella sostiene abusó física y sexualmente de ella durante años.

Hace dos semanas, Kai pensó que el coronavirus sería algo pasajero que desaparecería como tantas otras noticias. De pronto, las cosas cambiaron. (La historia completa aquí)

Aún no sabemos los efectos de la cuarentena y el confinamiento de acuerdo a los distintos tipos de abuso que se pueden dar en las familias, aquí solo he mencionado el abuso sexual y el modelo de familia en Colombia, y la creciente de las denuncias de violencia intrafamiliar, especialmente, de violencia contra la mujer. 

Para no ir más lejos, además de los casos expuestos, una médica Italiana fue asesinada por su pareja quien era enfermero y la acusó de contagiarlo de COVID. (Lea la noticia aquí)

Los más afortunados solo tendrán que elevar su capacidad de tolerancia con los demás, tendrán que elevar su espíritu para poder entender y entenderse en medio de todos los que vivimos la cuarentena.  Para los más afortunados, se abren ventanas de posibilidad cargadas de nuevos diálogos, nuevas experiencias con los integrantes de la familia e incluso con la pareja, es sin duda una oportunidad para crecer.

Pero sin duda, la preocupación está dada en aquellos que no podrán convivir, sino sobrevivir a la cuarentena para poder sobrevivir luego a la pandemia. El reto entonces está dado, no como en el RETO 1 DE LA PANDEMIA: VIVIR CON EL MÁS INSOPORTABLE que tenemos que vérnoslas nosotros con nosotros, sino en el RETO DE CONVIVIR con las demás personas, nuestras familias o aquellos con los que compartimos esta cuarentena.

(Nota: Algunos abusadores de la Iglesia se quieren esconder: Lea la historia.)

Referencias: 



3/4/20

RETO 1 DE LA PANDEMIA: VIVIR CON EL MÁS INSOPORTABLE (NOSOTROS)




Por: Luis Oswaldo Bernal 

"Conocer a los otros es sabiduría. 
Conocerse a sí mismo es sabiduría superior. 
Imponer su voluntad a los otros es fuerza. 
Imponérsela a sí mismo es fuerza superior” 
Lao Tse


Habitamos un mundo eminentemente tecnológico, lo sabe quien tiene la tecnología más avanzada como quien no tiene para comer pero ha oído de la existencia de tales cosas llamadas teléfonos o computadores. Aún hay personas en el mundo que no acceden a la tecnología; la brecha digital es real.

Esta burbuja digital se ha convertido en el punto de fuga para muchos en medio de la pandemia, pero también es el mundo al que muchos no quieren volver para no ver más cifras, más videos o más reportes de la tragedia que deja enfermos y muertos cotidianamente. 


Al final de cada día, hasta el contenido más entretenido se vuelve aburridor ya que mientras la pandemia continúe (y faltan meses para “reducirla”), será la cuarentena nuestra nueva forma de vida y esto nos pone frente al reto de lidiar con el insoportable: usted mismo.

Nos veremos enfrentados a nuestros miedos, a nuestras preocupaciones, a nuestras ansiedades, estaremos de cara a nosotros mismos y nos hallaremos teniendo conversaciones en “momentos impensados”. Aparecerán las dudas, las ganas de gritar, de llorar, de pedir, de perdonar, de odiar… los sentimientos y las emociones estarán a flor de piel ante una situación para la que nadie en el mundo estaba preparado.

No obstante, habrá un grupo de personas a las que este reto les cambiará la vida, y son aquellos a quienes llamaré “los entretenidos”. Personas generalmente gregarias cuya vida ha sido definida por el “exterior” y lo que otros opinan de ellos, que tienen además una lógica de rebaño dado que hacen, piensan, dicen y actúan como su rebaño lo dicta.

El problema es que el rebaño ahora no se puede reunir, y reunirse para quejarse o alargar el entretenimiento decae con mucha rapidez: aquellos que se beben cada día o fin de semana el dinero que han ganado en licor, drogas o cualquier otro vicio que los aleje de la normalidad y los mantenga entretenidos. 

Son aquellos que se desviven por entretenerse tras una pantalla con el contenido de su preferencia: fútbol, carreras, películas, series, música, etc., Son aquellos cuyo modo de vida es una evasión permanente y sistemática a la realidad, una carrera en busca de un escondite, una máscara, una fuga, sea cual sea.




Los entretenidos se verán abocados a “hablar” con sí mismos, a pensar, a reflexionar, a contemplar forzosamente el mundo tras una ventana, y ello les permitirá crecer en el conocimiento de sí mismo y con ello poder madurar en tantísimas dimensiones que como seres humanos todos tenemos por desarrollar. Claro está, si tienen la apertura necesaria para desarrollar esta posibilidad. Si el miedo no gana.

Para quienes estamos “familiarizados” con conversaciones personales y soliloquios, será también una prueba para seguir en el ejercicio que trae como consecuencia cuidar nuestra salud mental; ya que de otro modo, sucumbiremos no al encierro sino a nuestra incapacidad de vivir con nosotros mismos.

El reto está planteado: Seremos capaces de vivir con el más insoportable, es decir, con el “sí mismo”, nosotros mismos. Seremos capaces de llevar a buen término esta posibilidad tan famosamente condensada en el “conócete a ti mismo”, o seguiremos como la historia de Narciso, mirándonos a nosotros mismos extasiados frente a un espejo de agua que nos consume hasta la muerte.

Esta es una invitación a valorar los espacios y tiempos personales que buscamos en medio de la convivencia “obligatoria” a la que nos condujo la pandemia. Es momento de explorar nuevos gustos, de abrir nuestra mente a "nuevos" entretenimientos, a conocer intereses, a reconocer gustos, a encontrarnos con nosotros mismos de una forma renovada. 

Lo que usted haga frente a este reto definirá no solo lo que usted es como persona, sino el tipo de humanidad que emergerá de esta pandemia, pues compartimos esta condición como especie.

(Si usted no hace parte de la burbuja digital, incluso esta reflexión jamás le llegará y es probable que usted haga frente a la pandemia de forma más calmada o quizás incrédula o incluso irresponsable... no lo sabemos. Es claro que el acceso a la tecnología no ayuda necesariamente a tomar buenas decisiones, pero ese es otro reto).

Lea reto 2 de la pandemia aquí

Referencia: 

Imagenes Versión Gratuita tomada de: 
Pixabay LicenseGratis para usos comerciales. No es necesario reconocimiento

27/3/20

El COVID 19 Y EL MIEDO A LA POBREZA



Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

Dedicado a  Sara, Angélica y Alejandro 
con la esperanza de que aporten soluciones al mundo.

1. ¡Exagere y verá cómo lo atienden!



Un país en el que hacer "shows" exagerando síntomas de cualquier enfermedad es la mejor carta de entrada para ser atendido rápidamente en el servicio de urgencias, debería ser tomado como el más grave síntoma del estado actual de nuestro sistema de salud.


Muchos están molestos y preocupados por la cuarentena y apuntan sus críticas hacia el gobierno y su poca atención a los "menos favorecidos" (un eufemismo convencional para la pobreza extrema y la miseria socioeconómica) de Colombia. También les preocupa el desempleo, el desabastecimiento y el contagio por el COVID 19, las muertes y la parálisis del sistema económico.

En medio de este escenario, el egoísmo florece más rápido que la solidaridad porque el miedo se estimula hasta con mentiras, pero la generosidad de dar es el resultado de una gran sensibilidad y una conciencia racional y de valores humanos elevados.

Dicho esto, los casi 900.000 casos de contagio y los cerca de 50.000 muertos en el mundo a 31 de marzo, resultan abrumadores para cualquier persona informada y con un nivel de análisis básico. Estamos hablando de que Colombia es el 0,1% del total de casos mundiales, pero que el riesgo de impacto se estima en proyecciones como las siguientes: 

"Tenemos que se presentarán 3.989.853 casos. De ellos 3.251.730 serán leves, 187.523 serán críticos, y 550.600 serán severos


En complemento es bueno saber que en Colombia el 5,98 por ciento de la población tiene más de 70 años. Si se trata de 48 millones de personas, más o menos 2.700.000 están en altísimo riesgo. [...]

Para la Procuraduría el 82 por ciento de los contagiados permanecerán en casa con síntomas leves, el 15 por ciento tendrá atención extra hospitalaria con síntomas moderados y el 3 por ciento será hospitalizado con síntomas severos.

Según lo anterior, cerca de 200.000 colombianos tendrían que disputarse esas 60 mil camas. " 1


No obstante, las cifras en Colombia se aproximan a los 1000 casos, y en 8 días se han incrementado de 306 casos (el 23/marzo) a 906 casos el (31/marzo) (Referencias 2 y 3) y este crecimiento en los casos se ve en televisión como el conteo de votos en las elecciones: lejano y con muy poca credibilidad.

Así como van las cosas tenemos: sistema de salud no apto para la crisis, problema estructurales de orden social, político y económico aflorando, egoísmo a flor de piel y COVID 19 en expansión.


¿Entonces cómo detenemos una pandemia si los más vulnerables se exponen diariamente debido a su necesidad de sobrevivir, lo cual los deja ante el dilema hambre o enfermedad?

caricatura 1

2. El "miedito" a la miseria



Es ahora cuando la pobreza llama a la puerta de quienes hasta hace unos meses tenían vacaciones, empleos, negocios y un plan de ingresos y deudas controlado: toda una "clase media".

Así las cosas, la miseria se cierne sobre más y más personas que alargan los centavos y el mercado para no contagiarse en las calles, ni en los supermercados; mientras otros que no tienen nada, van a buscar lo poco que la sociedad les brinda: dosis de asistencialismo (bonos, familias en acción, donaciones, etc.), trabajos mal pagos (prestación de servicios, por horas, turnos nocturnos, trabajadoras(res) sexuales, etc.), condiciones inhumanas de vivienda, educación, salud, transporte y seguridad.

El miedo aflora porque parece que empieza el descenso socioeconómico para muchos cuando los ahorros se agotan (si es que ahorraban), cuando el mercado se acaba, cuando con plata en mano sales a buscar algo y no hay nada; entonces, recuerdas que la plata no se come, por lo que ahora muchos gritan al gobierno: ¡Dónde está mi subsidio! ¡Dónde está mi ayuda! ¡Yo también necesito! ¡Acaso no soy una persona como ustedes! ¡Yo también soy pobre!

En medio de estos gritos se revela un hecho: el Estado colombiano tiene una deuda histórica en todos los aspectos estructurales de la sociedad.

Ahora el gobierno intenta dar dinero y ayudas para minimizar las necesidades y apaciguar los ánimos, lo cual es su deber y ojalá logre conjurar la crisis. Sin embargo, está claro que el sistema de salud sigue sin mejorar y sin estar listo para atender la demanda por parte de los pacientes, que en caso de seguir la expansión del virus, llegarán a miles de personas.

El COVID 19 parece quitar las telarañas mediáticas y deja al descubierto nuestras vergüenzas como país: corrupción, pobreza, mala educación, crisis en salud, desempleo, indiferencia, violencia intrafamiliar etc.

¿Quiénes serán los más afectados? Seguramente, los pobres y abandonados del sistema social y económico.

Los mismos que salen a trabajar hoy, probablemente serán los más afectados que saturarán las camas, los recursos y la atención antes de que llegue la pandemia a los más vulnerables (adultos mayores y personas con sistema inmune comprometido).

El escenario puede mejorar o no, pero el punto crítico es que esta renovada "preocupación" por los pobres hoy es un "falso moralismo", ya que estos mismos pobres han estado a nuestro lado por décadas, junto a los desplazados, a los enfermos,a los líderes asesinados y a los trabajadores informales e independientes.

Hoy muchos empiezan a preocuparse por los excluídos sociales ya que temen que les dejen sin mercado, sin víveres... sin recursos. Y es que la delincuencia que más miedo genera hoy es la asonada, el saqueo, el robo donde no se logra identificar al "delincuente" del pobre, aunque como se sabe, los delincuentes que incomodan son justamente los "delincuentes pobres", ya que los "ricos" tienen mansión por cárcel. ¡Qué dilema no saber exactamente a quién excluir de la sociedad o a quién confinar para evitar contagios! -pensará algún facho, de esos que llevamos dentro.


caricatura 2

3. ¿Y la economía cuándo mejorará?


El sistema económico que hace unos meses nos alimentaba, hoy parece dejarnos desamparados descubriéndose la mascarada y la ilusión que es ganar unos pesos, la farsa de los "vendedores de humo" (Youtubers e Influencers  inútiles y estúpidos, no son todos), el fraude de los "independientes" que dependen más que ninguno (con el agravante de estar enajenados por discursos libertarios ingenuos, de autosuperación o de banales emprendimientos), ahora se valoran los trabajos estables aunque mal pagos como ser maestro o recientemente despreciados por el gobierno como ser ingenieros, ser psicólogos o campesinos. Trabajos que no dependen de los likes, trabajos reales donde tratamos de dejar un mundo mejor.

El mismo sistema económico de exclusión social y los mismos medios de aislamiento que hemos aprobado y disfrutado en el capitalismo hasta hace unos meses como vivir en ciertos barrios, acceder a ciertos servicios de mejor calidad, disponer de mejores medios de educación y comodidad vital etc., hoy parecen perder valor, por lo menos en la mal llamada e ingenua "clase media" colombiana que compra con deudas (tarjetas de crédito y préstamos bancarios o "gota a gota") todo lo que la televisión y la red les ofrece, solo para sentir que ya no son del "montón de pobres", pero sin poder parar de trabajar un día o disponer de libertad económica porque cuando les falte la salud o el contrato de independientes o por horas, su economía caerá como una piedra lanzada al fondo del río. 

En conclusión: este #COVID19 ha sacudido a la humanidad en general recordándonos que somos pobres aunque tengamos DirecTV y un auto en el parqueadero; y que no distamos mucho de quien está bajo un puente buscando techo y comida porque las "clases sociales" son definidas por las realidades económicas de facto y no por "la ley de atracción", el karma, o la información sobre el dólar o el meme de las redes sociales. Eres pobre aunque hasta ahora te hayas enajenado creyendo lo contrario.

Todos compartimos la misma condición humana, los mismos miedos y tras los saldos bancarios, todos amamos, odiamos y nos enfermamos.

Al final del día, aun en medio de la crisis sanitaria y laboral, sino NO somos capaces de cuidarnos con todos los recursos a nuestra disposición, lo lamentaremos.

Pero además si no logramos corregir los errores de nuestro sistema económico y político para que sea justo y equitativo, habremos perdido una oportunidad única para ser solidarios y probar que podemos ir mas allá de nuestros habituales miedos egoístas que siguen fragmentando nuestra adolorida sociedad.

Referencias

Cifras tomadas de: 

1. 27 de Marzo. Según la proyección del gobierno, no habrá cama pa’ tanta gente: César Lorduy https://diariolalibertad.com/sitio/2020/03/27/segun-la-proyeccion-del-gobierno-no-habra-cama-pa-tanta-gente-cesar-lorduy/


2. Datos 23 de marzo. 
https://colombia.as.com/colombia/2020/03/23/tikitakas/1584962502_459757.html 

3. Datos 27 de marzo.


23/3/20

Tres oportunidades que nos brinda la Pandemia


Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

¿Estas corriendo?


En su libro "La sociedad del cansancio"(2010), el filósofo Byung-Chul Han nos presentó un espejo de nuestro desesperado estilo de vida donde se desaparecen límites y se estimula la producción a toda costa, incluso sobre nosotros mismos y nuestra vida, aplastando la pobre subjetividad que se construye ahora y la escasa tranquilidad del ocio. 

Y así vamos corriendo como Hamsters encerrados en una rueda de ejercicios que desean mostrar que hacen más, que saben más, que producen más (incluso si no están en jornada laboral), que nada los limita (ni su familia, ni sus horarios, ni su condición social o económica y menos su salud o las enfermedades causadas por sus trabajos), que dan resultados en el menor tiempo, por menos dinero, o que persigue grandes causas y compromisos empresariales o grandes ideales de vida (la aparente filantropia publicable en redes sociales a cambio de likes) que los llevan a dar "todo de sí" convirtiéndose en empleados o ilusos independientes que dicen ser sus "propios jefes" cuando son esclavos de sí mismos, de las necesidades o de las ambiciones sociales.



En medio de esta estúpida competencia nos llegó una pandemia que nos ha obligado a PARAR, por lo menos a una inmensa mayoría, y quienes no pararon han CAMBIADO.

¿Vas a parar?

Sin embargo, hay trabajos vitales que no pueden detenerse, ni virtualizarse y dichos trabajadores exponiendo su vida siguen adelante. Otros, deben obligatoriamente teletrabajar porque sino morirán de hambre o se verán en serios aprietos económicos, pero pueden hacerlo desde casa. 

Existen aquellos a quienes por suerte les han dado vacaciones anticipadas o suspendido trabajos sin afectar por ahora la estabilidad económica. Y al final de la lista están los que ahora son desempleados (informales, vendedores, mercaderistas, o despedidos, etc.), que se suman a los ya antiguos desempleados previos a la pandemia.

La pandemia parece que nos eclipsa. Algunos se consumen en el caos real de no hallar comida, y otros en el caos virtual del casi obseno conteo de muertos, infectados y curados.

Otros se creen inmunes o inmortales, y pese a la cuarentena, se exponen y "rompen" las reglas como adolescentes que quieren probar algo, luchar contra las autoridades o revelar la teoría de la conspiración que los alienta, cuando no es plena y llana ignorancia irresponsable.

Otros mantienen la calma, se cuidan, se informan, tratan de aportar lo suyo desde la cuarentena y se presentan más concientes de sí mismos, la situación y los demás.

¿Y si hay que parar por qué no aprovechar ciertas oportunidades?


Así las cosas, es preciso que la pandemia NO ECLIPSE esta única ocasión para ser mejores seres humanos.

Que ahora que las cosas han parado o cambiado, la pandemia no nos quite por miedo, caos o necesidad las siguientes oportunidades: 

1. ESTILO DE VIDA: Elevar nuestra conciencia respecto a nosotros y nuestro estilo de vida generalmente consumista, derrochador y efímero.

Que reflexionemos sobre aquello a lo que dedicamos tiempo y su valía, así como las consecuencias de nuestro paso por el mundo. Es hora de cuestionar aquello que perseguimos como ideal de sociedad y que nos deja justo al borde del caos en un mundo que solo piensa en el "éxito personal", una idea que se revela como fraude frente al valor de la vida o de la supervivencia.

Descubriendo lo esencial que es cambiar para que el mundo y el planeta que habitamos sea mejor, y lograr por mérito un lugar en la naturaleza, sin despreciarla o atacarla sin piedad como hasta ahora.

2. FAMILIA: La familia es nuestro mayor baluarte, esos seres amados por sangre o elección que acompañan nuestra existencia y que pueden ahora estar en riesgo, lejos o cerca, pero en riesgo.

Esta familia que muchas veces no conocemos por dedicarnos a llevar "un pan a la mesa", esta familia con la que muchos ni conviven, ni conocen porque no les importa dado que se consumen en los ambientes digitales o físicos de trabajo, entretenimiento o estudio.

Es hora de poner a prueba nuestra capacidad de convivir, escuchar colaborar, aprender y amar.

3. NOSOTROS MISMOS: En un escenario que nos exije ser concientes de nuestros actos (dónde estamos, qué tocamos, con quién hablamos etc.) es fundamental que saquemos tiempo para nosotros mismos y evitar que la pandemia nos eclipse y nos consuma.

Es momento de reflexionar, de sentir y de pensar en nosotros mismos, la vida y las decisiones que estamos tomando. No es hora de "tener una guerra imaginaria contra la vida" (rabia, frustración, dolor), es hora de mirar de frente la existencia y lo que sucede a nuestro alrededor para replantearnos si aquello que hacemos día a día es lo que queremos, y de no ser así, cambiarlo.

Es hora de tomar decisiones y aprovechar esta situación, no para ocuparnos y fingir "éxito" en medio de las redes sociales, sino por el contrario poder pausar la maraton de vida que llevamos y hacer el respectivo balance.

Estas son oportunidades que no podemos dejar que la crisis nos "quite", y ojalá no nos escondamos en el afán de "producir" o de negar lo que se está viviendo.

No afirmo que esto sea "bueno" en medio de la pandemia, ya que no comparto la ilusa visión de sacar de algo malo, siempre algo bueno; pero es innegable que hay ciertas oportunidades que si las tomamos podrían servir para que la PANDEMIA NO NOS ECLIPSE y al finalizar este episodio, quienes sobrevivan, puedan hacer los cambios requeridos por el planeta, por la sociedad y por cada uno para dejar de ser la penosa carga que lleva a rastras la vida de este planeta hace -especialmente- unos siglos.


Referencia:
Imagen hombre mascarilla. Tomada de: https://www.freepik.es/foto-gratis/hombre-mascarilla-quirurgica-al-aire-libre_7343385.htm

Imagen mujer mascarilla. Tomada de:

18/3/20

Comparsas entre amigos: el regreso a Arbeláez



Por Luis Oswaldo Bernal Correa

Dedicado a mis amigos y a mi padre que disfrutó esta que fue su última Navidad.

Llega el fin de año y en Colombia suenan desde hace más de dos meses canciones populares que atiborran las radios con ritmos tropicales que anuncian la navidad, un año más que se cierra, las penas, la salud y las dichas del porvenir; mientras que en otros lugares del mundo las melodías son distintas y entre jingle bells y villancicos regionales esperan la noche de los regalos que en latinoamérica acostumbra ser la noche del 24 de diciembre.

Esta época, es una época de regresos, el retorno de los hijos a sus hogares, a sus amigos, a su pueblo, el retorno por vacaciones, el retorno por el afecto, el retorno por el placer del retorno, el regreso a una vida que sigue su trayecto en el pueblo que nos vio nacer, el lugar atesorado a donde invitamos a los amigos que aún no han tenido el placer de conocer este terruño de felicidad llamado Arbeláez.

Fue en diciembre de 2016 cuando se hizo presente la necesidad de participar en el festival decembrino de nuestro pueblo. En esta ocasión es César quien nos convoca, ha estado pensando en participar con una idea para una comparsa, pero necesita más gente, así que poco a poco convoca a los amigos que están de regreso.

¿Qué tal si hacemos un carro de valores y montamos toda la situación que se presenta cuando los guardias recogen el dinero del algún lugar?  Así se gestó una comparsa. Cualquiera puede pensar en los muchos días y horas de preparación que tiene el montaje de una comparsa, y ciertamente muchas toman tiempos extensos para lograr todo lo que se proponen, el nuestro es un caso más divertido e intenso.

Una tarde, sin muchos preparativos ya nos encontrábamos en la casa de Elkin y su familia, estaba Edison, César, Elkin, Mabel, y yo, iniciando el trabajo de pensar la mejor manera de crear desde las armas hasta los trajes, un desborde de creatividad sin ningún otro fin que divertirnos, cero estrés y muchas risas, bromas y manualidades para poder crear todos los implementos a utilizar. 

Lo primero fue arreglar las cañas de “castilla” que generosamente habían sido donadas para crear las armas, las mismas armas con las que uno jugaba de niño imaginando que eran de verdad pero con muertos de mentiras. Así mismo fueron nuestras armas, poco a poco Edison, Elkin, Mabel, y yo limpiamos y cortamos los trozos de caña para crearlas: desde las más pequeñas pistolas hasta la más grande de las “bazucas”. 

¿Cómo las creamos? La respuesta está en el arte la cocina, en la habilidad maestra de César para crear engrudo, y las lecciones que me daba para heredarme la técnica… sin duda un secreto que se ha usado por generaciones, mientras rasgábamos papel periódico… mucho papel periódico que sumergido en el engrudo pasó a envolver  las cañas y a dar vida a las “armas”, mientras Don Pedro Ortiz, el papá de Elkin con su habilidad en la costura nos ayudaba con el diseño y confección de los “chalecos antibalas” característicos de los guardas de seguridad hechos en lona de concentrado.



La noche corre rápida mientras nos percatamos de lo tarde que es y que a pocos días aún quedaba mucho por hacer. Afortunadamente, los buenos amigos que siempre piensan en todo nos han traído empanadas y un líquido vital producido por la empresa de licores de Cundinamarca.

Al finalizar la jornada, concluimos que el nombre de nuestro grupo sería FULL 80, qué otro nombre sino este podría identificar nuestra generación y esta experiencia de alegría y creatividad que se gestó a partir las bandas sonoras que esa noche gracias a la señora Albeniz (la mamá de Elkin) nos acompañaron. Cerramos la noche asignándonos tareas para el otro día, de modo que avanzáramos por separado y lograr tener todo listo para la presentación.

Al segundo día de labores se continuó con la confección y arreglo de los chalecos “antibalas”, Edison, Elkin y Mabel ya se encontraban trabajando en el carro de valores, que se construiría en cartón y sobre la base de un carro de balineras que se encontraba adelantando el padre de César, Luis Lalinde. 

Por otro lado, yo había adelantado el diseño de los billetes con los que buscábamos dar un concepto crítico a nuestra comparsa, andaba en búsqueda del tema musical para nuestra presentación, el cuál terminó siendo la canción de "Los Magníficos" (The A Team). Ese día nos logramos ver un momento en la noche, y seguimos con el proceso de las tareas que nos habíamos asignado.

Finalmente llegó el día de la presentación, ya estábamos sobre el tiempo y había cosas que arreglar aun. Llegaron todos los amigos, paulatinamente llegó Flor Sanabria (mi esposa), Gonzalo Lalinde (Hermano de César) y un amigo invitado, Emily (Hermana de Edison), mi padre Luis Bernal, Luis el padre de Gonzalo… todos los que de una u otra forma hacían parte esta comparsa estuvieron allí. 

Mientras unos ayudaban a pintar los logos de nuestra comparsa llamada “INVERSIONES SANTOS S.A.”, otros daban los últimos retoques de pintura al carro de valores, el “exosto”[1]  brillante, la parrilla delantera elaborada con un panel de luces de oficina en desuso, las llantas que al final tuvimos que fijarlas de un modo especial para que el carro se pudiera desplazar.

Entre tanto, los demás ya estaban corriendo para ubicarse en el punto de partida, mientras tarde, los subimos presurosos las calles inclinadas de nuestro pueblo hacia el lugar que nos correspondía.

Cuando nos dimos cuenta que ya habían empezado el desfile e íbamos retrasados, corrimos y mientras lo hacíamos entregamos dinero impreso con el mensaje crítico de que nos ivan a subir el IVA al 19% y la gente como si nada, llevabamos armas y poniéndonos chalecos negros (como finalmente quedaron pintados) sobre camisetas blancas llegamos al lugar que ocupabamos en el desfile.

Incluso esta carrera final fue el punto de cierre perfecto para el logro de unos amigos que quizás vuelvan a estar reunidos solo en el siguiente diciembre, o si estamos de “de buenas” en las siguientes ferias y fiestas porque así son los regresos, porque así es que nos une la amistad y la vida compartida en un pueblo del que somos hijos, porque así son las “Comparsas entre amigos cuando regresan a Arbeláez”. Nos veremos pronto amigos.




[1] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14491058