23/3/20

Tres oportunidades que nos brinda la Pandemia


Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

¿Estas corriendo?


En su libro "La sociedad del cansancio"(2010), el filósofo Byung-Chul Han nos presentó un espejo de nuestro desesperado estilo de vida donde se desaparecen límites y se estimula la producción a toda costa, incluso sobre nosotros mismos y nuestra vida, aplastando la pobre subjetividad que se construye ahora y la escasa tranquilidad del ocio. 

Y así vamos corriendo como Hamsters encerrados en una rueda de ejercicios que desean mostrar que hacen más, que saben más, que producen más (incluso si no están en jornada laboral), que nada los limita (ni su familia, ni sus horarios, ni su condición social o económica y menos su salud o las enfermedades causadas por sus trabajos), que dan resultados en el menor tiempo, por menos dinero, o que persigue grandes causas y compromisos empresariales o grandes ideales de vida (la aparente filantropia publicable en redes sociales a cambio de likes) que los llevan a dar "todo de sí" convirtiéndose en empleados o ilusos independientes que dicen ser sus "propios jefes" cuando son esclavos de sí mismos, de las necesidades o de las ambiciones sociales.



En medio de esta estúpida competencia nos llegó una pandemia que nos ha obligado a PARAR, por lo menos a una inmensa mayoría, y quienes no pararon han CAMBIADO.

¿Vas a parar?

Sin embargo, hay trabajos vitales que no pueden detenerse, ni virtualizarse y dichos trabajadores exponiendo su vida siguen adelante. Otros, deben obligatoriamente teletrabajar porque sino morirán de hambre o se verán en serios aprietos económicos, pero pueden hacerlo desde casa. 

Existen aquellos a quienes por suerte les han dado vacaciones anticipadas o suspendido trabajos sin afectar por ahora la estabilidad económica. Y al final de la lista están los que ahora son desempleados (informales, vendedores, mercaderistas, o despedidos, etc.), que se suman a los ya antiguos desempleados previos a la pandemia.

La pandemia parece que nos eclipsa. Algunos se consumen en el caos real de no hallar comida, y otros en el caos virtual del casi obseno conteo de muertos, infectados y curados.

Otros se creen inmunes o inmortales, y pese a la cuarentena, se exponen y "rompen" las reglas como adolescentes que quieren probar algo, luchar contra las autoridades o revelar la teoría de la conspiración que los alienta, cuando no es plena y llana ignorancia irresponsable.

Otros mantienen la calma, se cuidan, se informan, tratan de aportar lo suyo desde la cuarentena y se presentan más concientes de sí mismos, la situación y los demás.

¿Y si hay que parar por qué no aprovechar ciertas oportunidades?


Así las cosas, es preciso que la pandemia NO ECLIPSE esta única ocasión para ser mejores seres humanos.

Que ahora que las cosas han parado o cambiado, la pandemia no nos quite por miedo, caos o necesidad las siguientes oportunidades: 

1. ESTILO DE VIDA: Elevar nuestra conciencia respecto a nosotros y nuestro estilo de vida generalmente consumista, derrochador y efímero.

Que reflexionemos sobre aquello a lo que dedicamos tiempo y su valía, así como las consecuencias de nuestro paso por el mundo. Es hora de cuestionar aquello que perseguimos como ideal de sociedad y que nos deja justo al borde del caos en un mundo que solo piensa en el "éxito personal", una idea que se revela como fraude frente al valor de la vida o de la supervivencia.

Descubriendo lo esencial que es cambiar para que el mundo y el planeta que habitamos sea mejor, y lograr por mérito un lugar en la naturaleza, sin despreciarla o atacarla sin piedad como hasta ahora.

2. FAMILIA: La familia es nuestro mayor baluarte, esos seres amados por sangre o elección que acompañan nuestra existencia y que pueden ahora estar en riesgo, lejos o cerca, pero en riesgo.

Esta familia que muchas veces no conocemos por dedicarnos a llevar "un pan a la mesa", esta familia con la que muchos ni conviven, ni conocen porque no les importa dado que se consumen en los ambientes digitales o físicos de trabajo, entretenimiento o estudio.

Es hora de poner a prueba nuestra capacidad de convivir, escuchar colaborar, aprender y amar.

3. NOSOTROS MISMOS: En un escenario que nos exije ser concientes de nuestros actos (dónde estamos, qué tocamos, con quién hablamos etc.) es fundamental que saquemos tiempo para nosotros mismos y evitar que la pandemia nos eclipse y nos consuma.

Es momento de reflexionar, de sentir y de pensar en nosotros mismos, la vida y las decisiones que estamos tomando. No es hora de "tener una guerra imaginaria contra la vida" (rabia, frustración, dolor), es hora de mirar de frente la existencia y lo que sucede a nuestro alrededor para replantearnos si aquello que hacemos día a día es lo que queremos, y de no ser así, cambiarlo.

Es hora de tomar decisiones y aprovechar esta situación, no para ocuparnos y fingir "éxito" en medio de las redes sociales, sino por el contrario poder pausar la maraton de vida que llevamos y hacer el respectivo balance.

Estas son oportunidades que no podemos dejar que la crisis nos "quite", y ojalá no nos escondamos en el afán de "producir" o de negar lo que se está viviendo.

No afirmo que esto sea "bueno" en medio de la pandemia, ya que no comparto la ilusa visión de sacar de algo malo, siempre algo bueno; pero es innegable que hay ciertas oportunidades que si las tomamos podrían servir para que la PANDEMIA NO NOS ECLIPSE y al finalizar este episodio, quienes sobrevivan, puedan hacer los cambios requeridos por el planeta, por la sociedad y por cada uno para dejar de ser la penosa carga que lleva a rastras la vida de este planeta hace -especialmente- unos siglos.


Referencia:
Imagen hombre mascarilla. Tomada de: https://www.freepik.es/foto-gratis/hombre-mascarilla-quirurgica-al-aire-libre_7343385.htm

Imagen mujer mascarilla. Tomada de:

18/3/20

Comparsas entre amigos: el regreso a Arbeláez



Por Luis Oswaldo Bernal Correa

Dedicado a mis amigos y a mi padre que disfrutó esta que fue su última Navidad.

Llega el fin de año y en Colombia suenan desde hace más de dos meses canciones populares que atiborran las radios con ritmos tropicales que anuncian la navidad, un año más que se cierra, las penas, la salud y las dichas del porvenir; mientras que en otros lugares del mundo las melodías son distintas y entre jingle bells y villancicos regionales esperan la noche de los regalos que en latinoamérica acostumbra ser la noche del 24 de diciembre.

Esta época, es una época de regresos, el retorno de los hijos a sus hogares, a sus amigos, a su pueblo, el retorno por vacaciones, el retorno por el afecto, el retorno por el placer del retorno, el regreso a una vida que sigue su trayecto en el pueblo que nos vio nacer, el lugar atesorado a donde invitamos a los amigos que aún no han tenido el placer de conocer este terruño de felicidad llamado Arbeláez.

Fue en diciembre de 2016 cuando se hizo presente la necesidad de participar en el festival decembrino de nuestro pueblo. En esta ocasión es César quien nos convoca, ha estado pensando en participar con una idea para una comparsa, pero necesita más gente, así que poco a poco convoca a los amigos que están de regreso.

¿Qué tal si hacemos un carro de valores y montamos toda la situación que se presenta cuando los guardias recogen el dinero del algún lugar?  Así se gestó una comparsa. Cualquiera puede pensar en los muchos días y horas de preparación que tiene el montaje de una comparsa, y ciertamente muchas toman tiempos extensos para lograr todo lo que se proponen, el nuestro es un caso más divertido e intenso.

Una tarde, sin muchos preparativos ya nos encontrábamos en la casa de Elkin y su familia, estaba Edison, César, Elkin, Mabel, y yo, iniciando el trabajo de pensar la mejor manera de crear desde las armas hasta los trajes, un desborde de creatividad sin ningún otro fin que divertirnos, cero estrés y muchas risas, bromas y manualidades para poder crear todos los implementos a utilizar. 

Lo primero fue arreglar las cañas de “castilla” que generosamente habían sido donadas para crear las armas, las mismas armas con las que uno jugaba de niño imaginando que eran de verdad pero con muertos de mentiras. Así mismo fueron nuestras armas, poco a poco Edison, Elkin, Mabel, y yo limpiamos y cortamos los trozos de caña para crearlas: desde las más pequeñas pistolas hasta la más grande de las “bazucas”. 

¿Cómo las creamos? La respuesta está en el arte la cocina, en la habilidad maestra de César para crear engrudo, y las lecciones que me daba para heredarme la técnica… sin duda un secreto que se ha usado por generaciones, mientras rasgábamos papel periódico… mucho papel periódico que sumergido en el engrudo pasó a envolver  las cañas y a dar vida a las “armas”, mientras Don Pedro Ortiz, el papá de Elkin con su habilidad en la costura nos ayudaba con el diseño y confección de los “chalecos antibalas” característicos de los guardas de seguridad hechos en lona de concentrado.



La noche corre rápida mientras nos percatamos de lo tarde que es y que a pocos días aún quedaba mucho por hacer. Afortunadamente, los buenos amigos que siempre piensan en todo nos han traído empanadas y un líquido vital producido por la empresa de licores de Cundinamarca.

Al finalizar la jornada, concluimos que el nombre de nuestro grupo sería FULL 80, qué otro nombre sino este podría identificar nuestra generación y esta experiencia de alegría y creatividad que se gestó a partir las bandas sonoras que esa noche gracias a la señora Albeniz (la mamá de Elkin) nos acompañaron. Cerramos la noche asignándonos tareas para el otro día, de modo que avanzáramos por separado y lograr tener todo listo para la presentación.

Al segundo día de labores se continuó con la confección y arreglo de los chalecos “antibalas”, Edison, Elkin y Mabel ya se encontraban trabajando en el carro de valores, que se construiría en cartón y sobre la base de un carro de balineras que se encontraba adelantando el padre de César, Luis Lalinde. 

Por otro lado, yo había adelantado el diseño de los billetes con los que buscábamos dar un concepto crítico a nuestra comparsa, andaba en búsqueda del tema musical para nuestra presentación, el cuál terminó siendo la canción de "Los Magníficos" (The A Team). Ese día nos logramos ver un momento en la noche, y seguimos con el proceso de las tareas que nos habíamos asignado.

Finalmente llegó el día de la presentación, ya estábamos sobre el tiempo y había cosas que arreglar aun. Llegaron todos los amigos, paulatinamente llegó Flor Sanabria (mi esposa), Gonzalo Lalinde (Hermano de César) y un amigo invitado, Emily (Hermana de Edison), mi padre Luis Bernal, Luis el padre de Gonzalo… todos los que de una u otra forma hacían parte esta comparsa estuvieron allí. 

Mientras unos ayudaban a pintar los logos de nuestra comparsa llamada “INVERSIONES SANTOS S.A.”, otros daban los últimos retoques de pintura al carro de valores, el “exosto”[1]  brillante, la parrilla delantera elaborada con un panel de luces de oficina en desuso, las llantas que al final tuvimos que fijarlas de un modo especial para que el carro se pudiera desplazar.

Entre tanto, los demás ya estaban corriendo para ubicarse en el punto de partida, mientras tarde, los subimos presurosos las calles inclinadas de nuestro pueblo hacia el lugar que nos correspondía.

Cuando nos dimos cuenta que ya habían empezado el desfile e íbamos retrasados, corrimos y mientras lo hacíamos entregamos dinero impreso con el mensaje crítico de que nos ivan a subir el IVA al 19% y la gente como si nada, llevabamos armas y poniéndonos chalecos negros (como finalmente quedaron pintados) sobre camisetas blancas llegamos al lugar que ocupabamos en el desfile.

Incluso esta carrera final fue el punto de cierre perfecto para el logro de unos amigos que quizás vuelvan a estar reunidos solo en el siguiente diciembre, o si estamos de “de buenas” en las siguientes ferias y fiestas porque así son los regresos, porque así es que nos une la amistad y la vida compartida en un pueblo del que somos hijos, porque así son las “Comparsas entre amigos cuando regresan a Arbeláez”. Nos veremos pronto amigos.




[1] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-14491058

14/3/20

¿Quiere saber quién tiene tapabocas en Colombia?


Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

Ayer tuve una cita médica, hace un mes y 15 días fui diagnosticado con Cáncer Gástrico etapa IV y mi tratamiento es paliativo.

Mientras eso sucedía en mi vida hace apenas unos días, los noticieros hacían crecer cada vez el impacto informativo del coronavirus al principio como un tema lejano, luego fue la OMS la que habló de epidemia y luego de pandemia, después se cambió el nombre a COVID-19 y como pólvora el virus pasó de país en país mientras se acrecentaba el miedo.

Las cifras se presentan alarmantes, pese a que no han llegado a ser comparables a nivel mundial con otras enfermedades como el SARS o el MERS, o en Colombia con el Dengue, y de hecho "3 de los 7 coronavirus causan infecciones respiratorias en los seres humanos mucho más graves e incluso a veces mortales que los demás coronavirus y han causado brotes importantes de neumonía mortal en el siglo XXI" ¹ según la doctora Brenda L. Tesini MD, University of Rochester School of Medicine and Dentistry.

Pero evidentemente, estamos en un punto crítico en el que el miedo manda, algo así como la "fobio-cracia", si se me permite el neologismo, el gobierno del miedo. 

O sino cómo entendemos que en la era de la información, se revele la incapacidad humana general para hacer uso racional de la misma, o lo que es igual, no hemos desarrollado la inteligencia requerida para analizar, comprender y actuar racionalmente con base en la información y el conocimiento que poseemos sobre el mundo, la ciencia, la salud y los virus en este caso.

Una inmensa cantidad de personas en Colombia han decido despreciar voluntariamente toda la información relevante y verídica sobre la situación del #COVID-19 y en general sobre las consecuencias, cuidados e impacto real del virus y se han aferrado a sus miedos, lo que no solo acrecienta la paranoia, sino que crean con sus decisiones la realidad que tanto temen, tanto así que si hubieran actuado de manera prudente y racional estarían haciendo más por su salud y la de otros de lo que creen.

Esto se materializa en el acaparamiento de tapabocas y antibacteriales que no solo escasean en el mercado, sino que han subido sus precios en un 300% y 400% y esto en los pocos lugares donde aún se consiguen. (Unidad de 500 pesos a 2000 o cajas de 10000 o 15000 hasta 40000 o 60000 pesos)

Mientras el libre mercado avanza entre oferta y demanda y el valor fluctúa, me asomé hace unos días por la ventana del auto para contar la gente que usaba tapabocas y apenas llegue a 10 personas.

¿Dónde están los tapabocas que compraron los paranoicos que esperan el fin del mundo tras la llegada de COVID-19 a Colombia?

Están guardados, cuidados como un baluarte para un día que quizás no llegue; pero entretanto las personas y pacientes que vivimos con inmunodepresión debido al Cáncer, al SIDA, al EPOC o a enfermedades respiratorias graves y crónicas, e incluso para los profesionales de la salud que deben protegerse realmente debido a los vectores de las salas de urgencias, debemos pagar obligatoriamente el sobrecosto de los tapabocas porque los necesitamos ahora para salvaguardar nuestra vida ante la gripa normal o cualquier afección menor. Pagaremos y buscaremos tapabocas y antibacterial para evitar nuestra muerte y prolongar nuestra vida ahora, no por si llega el apocalipsis algún día.

Sin embargo, si no hay medios de barrera para protegernos seguramente seremos los primeros en sufrir las consecuencias mortales del COVID-19 o cualquier otra afección, mientras paranoicos, otros se imaginan vivir el fin del mundo desde sus pantalla de celular, desde las redes sociales y desde los televisores sin darse cuenta que su acaparamiento tiene una directa relación con el crecimiento del riesgo para pacientes con inmunodepresión como yo, y sin utilizar los tapabocas que compraron hace semanas.

Verán las cifras, y se autocomplacerán respirando tranquilos en sus hogares con su teletrabajo, sin reconocer que de no haber acaparado y de haber actuado racionalmente, habrían salvado más vidas de las que se imaginan y no verían llegar el fin del mundo.

Es momento de analizar, comprender y actuar racionalmente pensando más allá de nuestro usual miedo y egoísmo.

Referencias.

¹ https://www.msdmanuals.com/es/professional/enfermedades-infecciosas/virus-respiratorios/coronavirus-y-s%C3%ADndromes-respiratorios-agudos-covid-19,-mers-y-sars

Imagen Propia

2/3/20

Dios ya NO ayuda a quien madruga. (Cuento corto)

Dios ya NO ayuda a quien madruga.

                                                                        Por: Luis Oswaldo Bernal Correa






Ella se levantó muy temprano porque afortunadamente hace dos meses consiguió un trabajo -que la verdad no tiene buena paga, sólo recibe el salario mínimo-. Eran las 5:30 am, y la emisora que escuchaba ofrecía buena música, aunque en breve empezarían las noticias. Un tinto y al baño. El agua está fría, siempre está fría. Ya han pasado 15 minutos y sale envuelta en la toalla para su cuarto, se viste y mientras tanto deja preparando su desayuno: huevos, café y pan. Se arregla el cabello y se maquilla. El desayuno está listo. Debe comer rápido, ya son las 6: 04 am y si se demora mucho, todo su día se verá muy mal porque aunque faltan casi dos horas para iniciar su jornada laboral: el reto es llegar al trabajo.

Sale presurosa a las 6: 17 am, con un retraso de 2 minutos; ya no camina, corre. Debe reponer el tiempo que seguramente perdió en el baño. Llega a la estación y la fila es larga, todos se mueven inquietos con los cabellos mojados y observando adelante  como si ello incidiera en la velocidad con que la gente saca su dinero de la billetera, paga el ticket y entra al sistema. Todos quieren ir rápido porque una vez dentro la velocidad no existirá, en su lugar la angustia los poseerá.

Ella mira su reloj presurosa, y observa ansiosa el aviso de la llegada de su transporte, aunque las veinte personas que hay por delante de ella con la ilusión de abordar la detendrán en la estación por lo menos otros diez minutos.

Es la única que pudo subirse al bus, y ya han pasado 25 minutos, es algo intolerable e inevitable. Ahora, debe impedir que la roben durante el recorrido, mientras reza porque no haya ningún inconveniente en el trayecto.


Ha llegado justo a tiempo, tras la habitual carrera a su trabajo. Esquiva talentosamente a otras personas que transitan suavemente por la acera, y se pregunta ¿qué hacen para ganarse la vida que no les exige correr en las mañanas? ¿Será que viven cerca? ¿Será que son millonarios o pensionados? Mientras acelera su paso, golpea a un hombre por esquivar a otro que salió a pasear a su perro, como todas las mañanas. Pide disculpas sin voltearse a mirar, ello implicaría perder segundos valiosos, y no puede darse ese privilegio. Agitada, llega a la puerta de la empresa. Descansa. Ya no es suficiente levantarse temprano. Ha llegado tarde nuevamente, es la vez número 60, quizás esta vez la despidan. O tal vez cuente con suerte porque los jefes siempre llegan más tarde. 


REFERENCIA


Imagen tomada de:

https://previews.123rf.com/images/vectorlab/vectorlab1701/vectorlab170100104/69293223-mujer-de-negocios-de-arte-pop-con-malet%C3%ADn-corriendo-para-trabajar-ilustraci%C3%B3n-vectorial.jpg

Identificador de la imagen : 69293223
Tipo de medios : Vector
Derecho de autor : Pavlo Syvak

10/2/20

Los Hospitales enferman...matan

Por: Luis Oswaldo Bernal Correa



En agradecimiento a mi amigo César Lalinde, que hace las cosas diferentes y más humanas.

Los hospitales enferman cuando dan su bienvenida al olfato y lo bañan con desinfectante, antibacterial y antihongos que por antonomasia se convierten en el halo de asepsia de una institución respetable.


Al ingresar por la puerta de urgencias nos da la bienvenida el rostro del dolor que bien quería el papá del Bhudha Sakiamuny evitar a su hijo. Al final Bhudha despertó a la realidad de la vida.

(Aunque destinemos todos los recursos del mundo en evitar el sufrimiento y el dolor, no nos habremos alejado de él un ápice porque el dolor hace parte de la vida y entender cómo superar dicha ilusión es el camino zen.)

Está el dolor a diestra y siniestra, nuestros ojos y nuestros oídos pueden llegar a no soportarlo... bip, bip, bip de un aparato sumado a los lamentos desgarradores de las personas cada una en su lucha desde los origenes más diversos y de clases económicas distintas.

Sin embargo, los ricos no estarán en una camilla en un pasillo a la espera de que alguien grite su nombre como si una voz del cielo dijera "el sistema funciona" y ahora te "toca ir a un TAC" o "a un RX".

La boca no se abre, se tapa para no contaminarse, la boca se cierra incluso para los alimentos que siempre han gozado de mala reputación en los hospitales. Y así vamos siendo privados de nuestros sentidos, porque cada tacto en este mundo es prohibido sin los elementos protectores, sin el gel, el guante... sin la barrera que evite el contagio.

Los hospitales si bien tienen otras caras, les he querido compartir esta para que no olvidemos lo frágiles que somos.

La salud empieza por un buen saludo en la mañana sin el regaño para que la gente se bañe, la salud empieza cuando hacer tu trabajo (médico, enfermería, aseo, etc) de forma diferencial, cuando eres asertivo con los demás (quienes viven alguna enfermedad); todo cambiará cuando hagas tu trabajo en lugar de poner a un paciente a autoadministrarse medicamentos para que sea más fácil para ti el turno de la noche.

Salud es escuchar palabras positivas que te hagan ver el mundo optimistamente y no solo repetir un diagnóstico y los exámenes que te han hecho.

No somos un dato, aunque parecen ser los que nos determinan: signos, temperatura, presión, etc. Y puedes tenerlos perfectos y a la vez estás luchando por tu vida contra alguna enfermedad.

Al final parece que se trata de una carrera contra la enfermedad, incluso a costa del paciente, de la persona, de la vida.... a veces te dicen que si no "colaboras" a hacer algo generalmente doloroso, entonces, no se podrá hacer nada... y con sorpresa descubres luego que existen métodos dignos, costosos y que no son rentables para las IPS pero que si se ofrecieran a los pacientes estos vivirían en condiciones más humanas.

Las visitas dan vida, las buenas, visitas de los amigos, colegas... no la de los idiotas que parecen aprendices de médico y a quienes hay de repetir todo lo que diga el médico y al final se despiden y se van porque más vale el chisme clínico que la vida de un amigo.

Los hospitales son útiles y pueden llegar a ser humanos. Nos enfermamos en medio de la propia miseria que nos hemos creído recortando dinero a la salud, somos un desastre cuando nos encontramos frente a realidades que no son "pa'l Face" porque son duras, solitarias y feas.

Aquí nos roban la intimidad, nos hacen creer que lo valioso es la funcionalidad estándar por lo que es mejor andar semi desnudo en tristes batas, a pasos cortos en baños comunes que son un azar para hallar uno limpio y que pueda usarse porque allí pasa de todo. Y no falta la atrevida (auxiliar) que me decía " son las 5 am, el baño está libre y hay agua caliente " para que yo desprecie un dulce sueño que ha sido fraccionado por toma de signos, medicamentos, revisiones etc., ahora deba postergarlo porque tienen que cambiar sábanas.

Los hospitales te salvan la vida aunque completes 5 días o más en ayunas, aunque te pongan líquidos y medicamentos para que no te duela, te sacan a media noche a un exámen en lugares fríos, solos y que puedes agravarte más. Pero lo primero es el paciente (no que se sienta bien), sino diagnósticar la enfermedad primero y como premio te aislan para que contemples con el patrocinio de canales nacionales, tu miseria y la de Elif u Omer.

Los hospitales pese a lo útiles, enferman también, causan dolor y matan.

Imagen tomada de:
https://images.app.goo.gl/9PFKqvVUj3N96wTx6

Pagina de 90minutos.co

22/1/20

Celebrar la Vida (Homenaje a Eufracio Correa)

Homenaje a Eufracio Correa Cruz

(Palabras pronunciadas en el funeral de Eufracio Correa)

Hoy es un día para celebrar la vida.  ¿O acaso 90 años no son toda una vida? Pero no son los años que pasamos en esta tierra lo que debemos llamar vida; VIDA son las huellas del camino trasegado, son los recuerdos que se plasman en los corazones, son las sonrisas que Eufracio hace evocar con solo recordar sus picardías, su risa, sus bromas y sus cuentos.

Si se preguntan por la inmensa herencia que dejó Eufracio Correa sólo es cuestión de que volteen a mirar a su lado para ver a sus hijos e hijas, a sus nietos y a sus bisnietos.

Hoy es un día para agradecer y celebrar la vida. Celebrar que tuvimos la fortuna de pertenecer a su herencia, a la estirpe que forjó con amor y trabajo de la mano de Rufina Rodríguez.



Hombres y mujeres criados para la vida, con entereza, voluntad y honradez.  12 hijos, hombres y mujeres fruto de un matrimonio de 64 años que aprendieron que las cosas se ganan trabajando, que en la vida uno no es menos que nadie y que la honradez se mantiene siempre, y eso nos ha hecho gente de bien.

Orgulloso de ser campesino sacó de la tierra con el sudor de su frente y el trabajo de sus manos el sustento para forjar una familia numerosa, emprendedora y feliz. Una familia orgullosa de luchar por la vida y labrar un destino de reconocimiento porque donde vean a cada uno de nosotros verán un Correa, sus hijos son identificados como hombres y mujeres de bien, trabajadores, gente en la que se puede confiar, decentes y educados.


Así que hoy estamos aquí para celebrar que un hombre como Eufracio Correa sin mayores estudios, supo siempre cómo ser persona, ser ejemplo de tesón y esfuerzo, abrió el camino para sus hijos y sus nietos quienes destacan en su visa laboral como profesionales en diferentes áreas. Así que hoy nos reunimos para acompañarnos todos en el momento de la vida en que su cuerpo será sepultado, pero su alma y su herencia habita en nosotros, en nuestra sangre y en nuestra forma de vivir la vida.

Gracias a todos los que nos han acompañado en este momento.

Y gracias a ti, Eufracio Correa

Por: Luis Oswaldo Bernal Correa, uno de sus nietos.


26/8/19

Te fuiste a rodar (Homenaje a Yury Smith Bernal Correa)




Te Fuiste a Rodar*
(Homenaje a Yury Smith Bernal Correa)


(1984 - 2016 / 31 años, 3 meses)
Por: Oswaldo Bernal

Y vas por la vida y de pronto te encuentras con Yury ...
con esa fuerza, 
esa sonrisa 
y ese carácter que plasmó en la existencia de quienes tuvimos el privilegio de compartir su vida. 

Sus ojos grandes que miraban el mundo con pasión y aventura, 
con amor y entrega. 
Porque ella sí que supo amar, 
dar todo de sí en cada momento genuina y transparentemente, 
amor de frente y sin miedos, 
con todos fue franca y sincera 
y le dijo a quien fuera las cosas muy claras de forma que no quedaran dudas de sus ideas, críticas, agradecimientos y amor.  

Su carácter nunca se doblegó, ni siquiera en sus último momentos. 

Es tan fácil darse por vencido cuando querías que las cosas salieran y no salen, 
es tan fácil darse por vencido cuando has fracasado mil veces y ya no quieres seguir, 
es tan fácil darse por vencido cuando los días son grises y la tristeza nos acompaña, 
es fácil darse por vencido cuando confías y eres traicionado, 
es tan fácil dejarse morir y que vengan las montañas de lamentos y esa manía que tenemos de contar las historias solo apoyados en las malas decisiones y en los malos recuerdos, 
y es fácil hacer de nuestra vida una tragedia cuando tenemos a nuestro alrededor seres que nos aman, nos acompañan, cuando tenemos aire en nuestros pulmones y un corazón que palpita y nos mueve hacia adelante...

Pero... ¿si nuestro cuerpo ya no responde...?
¿Y si nuestros pies se cansan y nuestras respiraciones cuestan?
¿Y si tienes el reto que Yury afrontó de tener frente a sí la certeza de los días que se agotan? 
Pues ella decidió luchar, 
sin show, 
sin drama, 
tranquila y con una fortaleza sin igual 
la partida que TODOS tendremos. 

Esta fue la última lucha de una GUERRERA, 
de una hija, 
de una hermana, 
de una esposa, 
de una amiga... 

cada quien puede imaginarse y creer lo que quiera, 
que Dios la llamó, 
que ya cumplió con su misión, 
que es injusto, 
que tan joven... 
eso y muchas otras cosas... 
pero lo cierto es que esta vida es un instante y que nos distraemos tan fácilmente en los afanes diarios de cosas que nos ocupan pero que no importan, 
luchemos por nuestros sueños mientras que tengamos tiempo... 
porque el tiempo es fugaz. 

Yury vivió intensamente, fue FELIZ, 
no dejó de ser ella para vivir una farsa, 
o dejar sus sueños a un lado por vivir los sueños ajenos... 
quisiéramos no estar aquí, porque despedir a quien amamos duele infinitamente, 
pero qué le vamos a hacer, 
todos nos vamos a morir, 
no elegimos la forma, 
no elegimos el tiempo, 
pero sí elegimos cómo afrontar este hecho innegable de nuestra existencia. 

Yu nos enseñó que el carácter, la claridad y el amor se mantienen hasta el ultimo dia. 

Así que vivan con intensidad, sonrían, sean generosos en todos los momentos con los seres que aman, griten, corran, peleen pero manténganse siempre vivos... 

si un dia dejan de sentir la adrenalina de la vida salgan a buscarla, 
súbanse a su moto, rueden y que el viento siempre esté en su rostro y el sol a sus espaldas. 

TE AMAMOS YU.

Rueda Bien. 


*Palabras pronunciadas en el funeral de Yury smith Bernal Correa el 21 de febrero de 2016.









Paternidad




Por: Luis Oswaldo Bernal Correa

Seguramente es el padre. Él juega con el niño en el quisio de la puerta viéndolo sujetarse con sus diminutas manos de los bordes, juega, se mueve, sonríe.

No pasan de la entrada porque no es su casa, es de la mamá del niño. Así son sus visitas, así es su paternidad, así recordará el niño -si lo llega a hacer algún día-  a un señor con el que cada cierto tiempo, jugaba por breves momentos.

Referencia.
Imagen paternidad. Tomada de
https://pixabay.com/es/photos/niño-paternidad-excursión-2232565/